Wednesday, July 19, 2017

“Elephant Ears”



Y esto es solo media oreja, la otra media la regale.
¡Sucumbí ante la orejas del elefante!

Las tentaciones están por todos lados y de todos los olores, colores, formas y sabores.

Esta mañana, al fin tuve tiempo de entrar a “Palermo” la dulcería italiana que queda en la parada de bus donde me bajo, para ir a mi trabajo; esta mañana, la tentación fue tan grande que decidí entrar,  siempre paso y solo observo a través de los cristales sus tentadoras decoraciones.

Primera sorpresa, se han movido un poquito mas allá, en lugar de entrar por la puerta de la izquierda, entras por la puerta de la derecha, es un local más amplio, mejor decorado y hasta han puesto una barrita para sentarse a degustar y tomar un café.

Allí estaban,  mirándome los Eclair, tiramisú, clementinas, canolis y todas las pastas con sus cremas desbordadas, sus brillantes mieles y almíbares y ese escandaloso  olor a pasteles en el horno.

Bien, ¡de los males el menor!

Pensé yo, esto no le hace ningún bien a mi dieta, estamos en pleno verano y quiero sentirme cómoda en la playa con el dos piezas naranja que me compré la semana pasada.

Opté  por “elephant ears”.  Salí con mi “botín” en una bolsa sin mirar atrás, no sea que la tentación sea más fuerte que yo.

Llegué  a la oficina y quería meterle el diente a mi dulce. Traía conmigo un té inglés regalo de mi  hermana y….! que delicia el té y la oreja!

Que reconfortante es detenerse para disfrutar esos pequeños placeres que dibujan una sonrisa desde el principio de la jornada.

Maria Elena
Maggy